Gusanos de Seda

miércoles, febrero 10, 2016 Sandra B. 0 Comments

El año pasado un compañero de clase me regaló unos gusanitos de seda. Tenía de dos razas distintas: rayados y totalmente blancos, aunque estaban muy mezcladas.
Cuando llegaron a mí eran más pequeños que en la foto de la izquierda, es decir, habían mudado la piel una vez, pero os pongo una foto de más adelante porque se les ve mucho mejor así. Debían medir alrededor de 1 cm y no llegaban a comerse una hoja grande entera al día.
Por cierto, SÓLO comen hojas de morera, si comen cualquier otra cosa no sobrevivirán mucho tiempo, así que hay que estar atentos para que, cuando nazcan, a los árboles de morera ya les hayan salido las hojas.
Cambiaron la piel con una diferencia de una semana cada vez, pero al estar tan mezclados cada uno comenzaba en un momento diferente, así que podía haber un par de días de diferencia entre el primero y el último gusanito.
Finalmente se convirtieron en esto que veis aquí abajo:
gusanos mucho más grandes y auténticos Devoradores de Morera, ya que comían al menos dos hojas grandes cada 10 gusanos de seda al día.

¡Una curiosidad!
¿Veis que, en la foto, el gusano de abajo es más pequeño que el de arriba? No es que estuviera enfermo ni nada, simplemente era así... Bueno, pues como durante dos-tres semanas le pude distinguir de los otros elegimos un apodo para él: Conan (por supuesto con un toque de ironía).

También le puse nombre a uno cebrado porque era el más grande de todos y también podía distinguirlo: era Piolín.
Bueno... la verdad es que lo intentaba, porque éstos eran en general un poco más grandes que los lisos y es posible que fuera cambiando de gusano al "encontrar" a Piolín.



Lo que sí es cierto y 100% fiable a la hora de distinguir es que uno de ellos tenía unas rayas raras, no eran rectas ni continuas, como sería lo común. Pero no llegué a decidirme por ningún apodo.


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